¿Fuerzas Armadas Europeas?

En un principio se podría decir que es viable la idea de tener Fuerzas Armadas Europeas, sólo depende de la voluntad de los países integrantes, ya que los medios económicos y humanos estarían. Incluso cuentan con la Agencia Europea de Seguridad. Pero el estigma de ser el “hermano pequeño” de Estados Unidos, a los europeos les pesa.

¿SON POSIBLES UNAS FUERZAS ARMADAS EUROPEAS?

La Unión Europea establecida mediante el tratado de Maastricht del 7 de febrero de 1992 sobre las bases de la preexistente Comunidad Económica Europea, es la unión mayoritariamente económica de 28 estados del “viejo” continente, con un total de 500 millones de personas y una producción aproximada del 30% del PIB mundial.

Sin embargo, esta super potencia crece inexorablemente a espaldas de los ciudadanos europeos, no es capaz de gestionar con solvencia su diversidad cultural y política e incluso en algunas cuestiones internacionales, se automargina, en beneficio de los norteamericanos. La reciente salida del Reino Unido parece ser el comienzo del declive de esta organización, la Unión Europea está en crisis.

¿El brexit puede ser una oportunidad?

El Reino Unido históricamente ha sido una potencia muy poco europeísta, obsesionada con poner freno a las aspiraciones de integración regional, en particular contra el proyecto de una defensa europea colectiva. Este país representa el 25% del presupuesto militar de Europa, así pues, su peso en este apartado es evidente, pero no todo se desarrolla alrededor de la economía.

Por ejemplo, la Unión Europea podría trabajar para conseguir unidades pequeñas y económicas con el propósito de dotarse de capacidad de respuesta mediante el despliegue de estas unidades por tierra, para evitar posibles agresiones en el báltico o en otras zonas sensibles del continente.

Ya no hace falta disponer de un gran ejército como en los años veinte, con unidades pequeñas y medianas especializadas sería suficiente.

La defensa de Europa, a pesar de la OTAN y su liderazgo, ya no forma parte de una estrategia global de defensa contra un enemigo global, la URSS. El presidente Donald Trump calificó durante su campaña electoral para ser presidente de los Estados Unidos, de obsoleta, en referencia a la organización del tratado del atlántico norte. Años atrás el presidente Obama avisó e insistió a los líderes europeos que deberían ser más responsables y asumir más tareas militares con relación a poder dotarse de una mayor autonomía defensiva en el continente. Quien avisa no es traidor.

Los americanos están replanteándose la utilidad de la OTAN teniendo en cuenta su aportación al presupuesto de la alianza, que ronda aproximadamente el 75% del total.

Mas allá del funcionamiento de esta alianza, el presupuesto de los países europeos, sus aportaciones a la OTAN (que deberían ser del 2%, pero mayoritariamente son inferiores), el principal problema de la Unión Europea es la opinión de sus ciudadanos, la opinión pública.

¿Aceptarían estos, un proyecto de tal magnitud, estando aún, en medio de la mayor crisis económica de las últimas décadas?

¿La defensa es una parte demasiado importante de la soberanía nacional como para cederla a Bruselas?

Hace unos meses la ministra de defensa de Alemania, Ursula Gertrud von der Leyen, pidió un “Schengen”(acuerdo) en materia militar y añadió, “porque es lo que quieren los americanos”. ¿Cuándo dejarán de ser los europeos “el hermano pequeño” de los Estados Unidos?

Actualmente la Unión Europea dispone de mecanismos que coordinan la defensa, como la Agencia Europea de Seguridad.

La Agencia Europea de Seguridad es una organización que apoya a los estados miembros y al consejo de la Unión en sus esfuerzos para mejorar las capacidades de defensa en el ámbito de la gestión de crisis y gestiona las políticas de seguridad y defensa.

Uno de los aspectos esenciales de esta agencia es su propósito de mejorar la investigación y la tecnología en el ámbito militar, muy importante para potenciar una industria europea propia y hacerla competitiva.

Aunque no podemos definirla como el “Schengen” militar que predica la señora Gertrud, es un principio que podría seguir desarrollándose o ser la base para poder dar un salto decidido en esta materia, si realmente hay voluntad de crear unas fuerzas armadas europeas.

Me temo que las diferencias y las velocidades de integración entre países harán inviable cualquier proyecto de estas características, pero desde luego seria muy interesante y aportaría credibilidad al conjunto de la Unión Europa en su camino hacia la “construcción nacional”.


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